Ludo Martens
Octubre 20 de 1992
Después del triunfo de la contrarrevolución burguesa en Europa del Este y en la Unión Soviética, queda de manifiesto y sin lugar a dudas entre los comunistas, cual es la verdadera motivación del trotskismo.
El desarrollo del proceso contrarrevolucionario en Europa del Este y la Unión
Soviética, nos revela claramente el sentido de clase que imprimen los trotskistas a su
posición ideológica, permitiéndonos verificar en la práctica la ambivalencia del
discurso que han sostenido por más de sesenta años. No es complicado, hoy día, percibir
a través de su lenguaje "izquierdista" el verdadero objetivo de esta corriente.
Nos basta leer las declaraciones que han hecho en los últimos dos o très años, para ver
que su estrategia central es el anticomunismo absoluto; una corriente que recluta a los
elementos progresistas de la pequeña burguesía, para adoctrinarlos en el anticomunismo.
En suma, decimos que esta tendencia sólo ha llevado a cabo con perseverancia, continuidad
y convicción el combate contra el marxismo-leninismo y el movimiento comunista
internacional.
Es nuestro propósito probar la veracidad de estas afirmaciones, y lo haremos mediante el
estudio y análisis de las proposiciones hechas por los trotskistas en el momento en que
surgen las contrarrevoluciones, llamadas de terciopelo, que conllevaron a la restauración
del capitalismo en Europa del Este y en la Unión Soviética.
En los años treinta Stalin planteó un cuestionamiento esencial: ¿En un país en el
cuál el socialismo ha establecido la dictadura de la clase trabajadora, es posible el
restablecimiento del capitalismo? Trotski respondió: el restablecimiento del capitalismo
es imposible sin un levantamiento armado de la burguesía y sin una guerra civil
prolongada. Su planteamiento de la "restauración imposible", sirvió para
eliminar toda alerta política e ideológica favoreciendo una posición conciliadora y
estimulante, tanto al interior del Partido, como hacia el enemigo de clase en la sociedad.
Desde la Revolución Cultural, los Marxistas-Leninistas reafirmaron que un Partido
Comunista puede degenerar al ser invadido por concepciones y teorías burguesas y pequeño
burguesas. El revisionismo es la adopción de las ideas de la burguesía y la pequeña
burguesía disfrazadas con terminología marxista-leninista. Cuando el revisionismo
definitivamente logra acaparar un partido comunista, éste se vuelve el instrumento
principal para el restablecimiento burgués progresivo, tanto en el plano
ideológico-político como económico.
Mandel, el líder principal de la llamada IV-Internacional, se ufana afirmando que esta
teoría "estalinista" sólo sirve para justificar la arbitrariedad, haciendo
así eco a una de las tesis de Trotski.
En 1934 Stalin demostró que la corriente del grupo oportunista Zinoviev-Kamenev,
llevaría necesariamente al restablecimiento del capitalismo en la Unión Soviética. La
historia demostró que las críticas de Stalin a Trotski, al grupo Zinoviev-Kamenev y
posteriormente a los seguidores de Bukarin, fueron de mucho acierto. El rechazo de esas
proposiciones, en el curso de los años veinte y treinta, permitio mantener la dictadura
del proletariado y construir el poder político y militar necesario para defender al
socialismo de la agresión fascista. Muchas ideas de Trotski, Zinoviev y Bukarin fueron
retomadas medio siglo después por los revisionistas Kruchov y Brezhnev; y solo dos años
después de la rehabilitación oficial de estas ideas oportunistas por Gorbachov, el
restablecimiento del capitalismo era un hecho real.
Es de recordar que en 1943, Trotski argumento contra Stalin: "Sólo verdaderos
tontos son capaces de creer que proposiciones capitalistas, tales como la propiedad
privada de los medios de producción, o de la tierra, puedan restablecerse de una manera
pacífica en la Unión Soviética, y que desemboquen en un régimen democrático-burgués.
De hecho el capitalismo sólo puede restablecerse en Rusia a través de un violento golpe
de Estado contrarrevolucionario, que exigiría diez veces más de víctimas que la
Revolución de Octubre y la guerra civil." (1) Diez veces más, eso quiere decir
que el restablecimiento del capitalismo en Rusia significaría un número de víctimas
oscilando entre los 50 y 90 millones...
Ya en 1989, momento en el cual las fuerzas contrarrevolucionarias ejercían su abierta
ofensiva, Mandel persiste afirmando que el fantasma de la restauración capitalista no es
otra cosa que un mentira estalinista, para justificar la "represión". En 1989,
ya se habían pasado al campo imperialista Polonia y Hungría, sin embargo Mandel
escribía: "La pequeña y media burguesía forman tan solo una minoría en la
sociedad de estos estados obreros-burocráticos y gozan solamente de una ayuda limitada
del gran capital internacional. Pero sumando todo esto, la confluencia de intereses no es
suficiente para que a corto o a medio plazo se pueda imponer el capitalismo." (2)
Ya hace mucho tiempo que los marxistas-leninistas describieron las cuatro fuerzas sociales
que forman la base para el restablecimiento. Primero, es la capa de burócratas y
elementos corruptos en el seno del Partido y del aparato de Estado. Segundo, son las
fuerzas políticas e ideológicas de las viejas clases reaccionarias. Tercero, son los
nuevos elementos burgueses y explotadores que se han desarrollado dentro de la sociedad
socialista. Cuarto y último, son las fuerzas imperialistas que, de manera abierta o
clandestina, funcionan en los países socialistas. Mandel desconoce la existencia de las
dos primeras formas y minimiza las otras, aunque desde Reagan se duplicó la infiltración
e intervención capitalista.
Mandel utiliza los mismos argumentos para apoyar la contrarrevolución en la Unión
Soviética: "¿Para dónde va la Unión Soviética de Gorbachov? Excluyamos, por
ser imposible, la posibilidad del restablecimiento del capitalismo en la URSS, ya que de
la misma manera que es imposible eliminar el capitalismo, tampoco este se puede restaurar
progresivamente." (3)
Los trotskistas dispersaron a los cuatro vientos su teoría de imposibilidad de
restauración mientras existiese la más mínima resistencia por parte del Partido
Comunista y del Estado. Desde los años treinta, ésta teoría justificará la
desproporcionada ayuda a todas las corrientes oportunistas y contrarrevolucionarias. En
los años treinta y cuarenta también apoyaron a todas las corrientes y fracciones
oportunistas en su lucha contra la dirección marxista-leninista del Partido. En 1956,
aplaudieron el "corajudo-antistalinismo" de Kruchov, convirtiendosen
propagandistas de Soljenitsin, el reaccionario seguidor del Zar; apoyaron a todas las
fuerzas reaccionarias nacionalistas y fascistas, como también a los disidentes
pro-occidentales. Propagaron sin rodeos todas las teorías anticomunistas que estaban de
moda en los círculos Gorbachovianos, e incluso destinaron dos tercios de su propio
periódico a artículos de derecha, tomados del Novedades de Moscu y del Espoutnik.
(4) Resumiendo, en nombre de la teoría de la restauración imposible, los trotskistas
apoyaron a todos los contrarrevolucionarios, hasta el día que no quedó nada de las ideas
e instituciones socialistas, creadas y defendidas por Lenin y Stalin.
Una vez la batalla terminada, Mandel mencionó en una entrevista posterior a los hechos
del Este, pasando cínicamente de la teoría de imposibilidad a la
"restauración": "Excluyo la posibilidad de una restauración gradual y
pacífica e imperceptible del capitalismo. Esta es una ilusión reformista, antes deberán
romper la resistencia obrera...". Más adelante, continuá su declaración
aludiendo a la trotskista Catherine Samary quien dice que la restauración es posible,
pero se hará "exclusivamente sobre el modelo turco..." (5). La
evocación de una eventual restauración, no influye en lo absoluto en la política
trotskista, que guarda invariablemente su objetivo primero: la destrucción de todo lo que
se aparente al comunismo. De este modo tres meses más tarde, a fines de diciembre de
1989, cuando se produce el asalto final de la contrarrevolución, los trotskistas lanzan
la siguiente consigna en primera página: "Solidaridad con la revolución que
comienza al Este..." (6)
La tesis de restauración imposible les sirvió de camuflaje durante sesenta años para
desertar decendemente y pasar al lado de los anticomunistas.
Stalin, y después Mao Tsetung, enfatizaron que la lucha de clases continúa dentro del
socialismo; que la lucha entre el camino socialista y el camino capitalista permanece
durante un gran período histórico, y por supuesto una restauración capitalista siempre
es posible. Que para mantener y fortalecer el socialismo, se necesita un Partido Comunista
marxista-leninista auténtico, una estructura que en momentos necesarios purifique sus
filas de corrientes oportunistas. El socialismo se debe defender contra sus enemigos,
contra los restos de las viejas clases reaccionarias, contra los nuevos elementos
burgueses que renacen durante el nuevo régimen, y contra los agentes del imperialismo.
Mandel y los trotskistas desarrollan una "teoría" original para combatir estos
conceptos: la lucha de clases existe en realidad dentro del socialismo... Pero esta lucha
opone la "burocracia" a las "masas populares". Denunciando
violentamente "la burocracia", como lo hicieran antes los fascistas, los lideres
trotskistas apoyan toda forma de oposición reaccionaria contra el socialismo, afirmando
que este es el sentido de le reivindicación y de la voluntad de las "masas
populares". Convirtiéndose en abogados de todas las fuerzas burguesas y
anticomunistas, los trotskistas sitúan de un lado la "burocracia" que frena las
libertades democráticas, y al otro lado las fuerzas de la "revolución
política" que luchan por el "socialismo auténtico". Así escribe Mandel
en octubre de 1989: "El sentido principal de todas las luchas políticas actuales
no gira alrededor de la restauración del capitalismo, sino que se trata de avanzar hacia
la revolución-política-antiburocrática, es decir salvaguardar el total de las
libertades democráticas que las masas conquistaron durante la Glasnost. La lucha
principal no se sitúa entre las fuerzas pro-capitalistas y las fuerzas anticapitalistas
sino que es la oposición de la burocracia contra el pueblo." (7)
Partiendo de este punto de vista, que sitúa "la burocracia contra las masas",
Mandel apoya abierta y explícitamente las fuerzas liberales, socialdemocratas,
monarquistas y fascistas, en su lucha en contra de los restos del socialismo.
En el momento que la burguesía internacional reconocía que la restauración del
capitalismo ya era un hecho, Mandel recibía los honores de la prensa anticomunista de la
Unión Soviética. Su desvergüenza llega a tal extremo que lo llevó a declarar que
Gorbachov era un gran revolucionario, retomador de las teorías trotskistas. Dice Mandel:
ahora pueden ver todos los comunistas del mundo quienes son los verdaderos revolucionarios
y contrarrevolucionarios. Trotski, los trotskistas, Gorbachov y los seguidores de
Gorbachov se encuentran en el campo de la revolución, Stalin y los estalinistas están en
el campo de la contrarrevolución. Mandel declara en Managua que Stalin representa una "contrarrevolución
violenta" (8). Felizmente, gracias al esfuerzo de Mandel y Gorbachov, hemos
avanzado en 1990 hacia la verdadera revolución.
He aquí le declaración de Mandel a Temps Nouveaux: "Temps Nouveaux: Declara
Gorbachov que la perestroika es la nueva revolución auténtica? Ernesto Mandel: Si,
efectivamente el dice eso, y esto es en realidad muy positiva. Nuestro movimiento ha
defendido durante 55 años esta tesis, por lo cual se le denominó contrarrevolucionario.
Hoy en día se comprende bien, en la Unión Soviética y en el seno de la mayoría de los
movimientos comunistas internacionales, donde se encontraban en realidad los verdaderos
contrarrevolucionarios." (9)
No hubo que esperar dos años, para ver caer la Unión Soviética en manos de la mafia
pro-norteaméricana y zarista, para ver florecer las fuerzas fascistas y zaristas en Rusia
y las otras repúblicas, y para ver diferentes guerras civiles reaccionarias entre las
diferentes fracciones burguesas de la población civil. Esto descubre la verdadera faz de
los "revolucionarios" de la Glasnost y la Perestroika; esto demuestra también
para qué fuerzas políticas Mandel trabaja, este profesional del anticomunismo.
Catherine Samary, la otra estrella de la IV-Internacional, confirmó a la prensa
soviética, que Gorbachov aplicó el programa desarrollado por Trotski. Ella hace el
elogio de la Glasnost: "En vuestro país aun no se ha publicado nada acerca de la
plataforma de izquierda que luchó contra Stalin y que propuso un camino alternativo para
la construcción del socialismo. Pero están ustedes en vía de adoptar esas ideas:
construir una democracia socialista auténtica y la autogestión." (10)
Mandel, ferviente partidario de la Glasnost de Gorbachov, considera como obligación
propia el apoyo a las fuerzas más a la "izquierda" de Gorbachov,
¡convirtiéndose así en el vocero de Yeltsin y Sakharov!
A comienzos de 1989 Mandel presenta a Yeltsin como el representante de los trabajadores,
el hombre de la democratización, que interpreta las ideas de la clase política
consciente de la URSS! Mandel escribe en su libro sobre Gorbachov: "La
destitución de Yeltsin (el 11 de noviembre de 1987) como dirigente del PCUS es un
retroceso grave en el proceso de democratización de la URSS." (11) "Yeltsin
es hoy la personalidad política más popular entre los trabajadores soviéticos.
Espontáneamente se hicieron miles de etiquetas con el eslogan 'Que regrese Yeltsin'. Todo
esto señala la voluntad de una clase política consciente, dispuesta a conservar y
ampliar las libertades democráticas parciales obtenidas durante el período
19861988." (12)
El 3 de abril de 1989 Mandel da la bienvenida "Al nacimiento de una izquierda más
radical y masiva, con tres líneas directivas y progresistas que sobresalen en la
plataforma de Yeltsin y Sakharov: contra los privilegios de la burocracia, por más
igualdad y por un sistema multipartidario." (13)
Sakharov el representante de la "izquierda radical" tenía ya hace muchos años
la reputación de agente oficial de la C.I.A. en la Unión Soviética. El apoyó con
entusiasmo la agresión norteamericana contra Vietnam. Compartía la idea de que los
norteamericanos hubieran ganado la guerra "si hubiesen actuado con más decisión
en el campo militar y sobre todo en el campo político." (14)
La prensa internacional ha comentado la admiración de Yeltsin por el capitalismo
norteamericano y reconoció los contactos de Yeltsin con la C.I.A., durante su primer
viaje a los E.E.U.U. Incluso un periódico belga de derecha como De Gazet van
Antwerpen, reconocía que Yeltsin exageraba al declarar: "El capitalismo no
está en declive, al contrario florece. Con poco dinero se puede comprar todo. En las
calles no hay ningún peligro durante la noche. Incluso los desamparados tienen una
visión positiva de la vida." (15) Después de estos propósitos abiertamente
antisocialistas Mandel seguía considerando a Yeltsin como ¡"la izquierda radical
democrática" del partido comunista de la URSS!
A principios de 1990 continuaba la prensa trotskista demostrando su apoyo a la
"democracia radical", y a la oposición en la Unión Soviética: "El
Moskovkja Pravda del 23 de febrero de 1990 publicó 'la plataforma democrática' de la
oposición radical democrática dirigida por Yeltsin. La plataforma exige: el ejercicio
del poder por los soviéticos, elegidos en base a un sistema multipartidario, la
abolición del "rol" dirigente del PC y la aprobación de una ley que legalice
el sistema multipartidario." (16)
Está claro que los trotskistas permanecen apoyando esos puntos de vista de Yeltsin, al
coincidir con su línea "revolucionaria".
Mandel llega a un extremo tal, que declara a Yeltsin como el nuevo Trotski: "En
este momento Yeltsin representa la tendencia que está por la enorme reducción del
aparato burocrático. El camina sobre las huellas de Trotski." (17)
Mientras en 1991 Yannaviev trató de improvisar un golpe de Estado, Yeltsin por su parte
preparó un golpe de Estado auténtico que destruía toda la legalidad del sistema
existente: fue apoyado por una mobilización internacional desenfrenada de todas las
fuerzas imperialistas. Mandel y los trotskistas estaban por supuesto al lado de Yeltsin. "La
mobilización, la nueva vida propagada por Yeltsin y el rechazo al sistema anterior
muestran el fracaso de lo que más parece un cambio de ruta, que un golpe de Estado. Hay
que oponerse contra los cabecillas, y estar al lado de Yeltsin para que desarrolle la
autoorganización, el pluralismo político y la libertad de opinión, que son las únicas
garantías de los cambios que se aproximan. Somos partidarios de la nacionalización de
las propiedades del Partido Comunista y de los sindicatos oficiales." (18)
Para todos los anticapitalistas honestos era claro que Yeltsin representaba las fracciones
ultra-liberales y pro-norteamericanas de la nueva burguesía rusa, que conservaba con
mucho honor la herencia zarista. Sin embargo los trotskistas aplaudieron el golpe de
Estado contrarrevolucionario de Yeltsin, porque este abría camino a la
"autoorganización", es decir la autoorganización de las masas contra el
partido comunista, ya que el pluralismo introducía la libertad para los partidos
liberales, socialdemocratas, fascistas y zaristas. La libertad para todos los partidos
burgueses, acompañada de la inevitable represión contra las organizaciones comunistas,
incluso llegando a su prohibición, lo que es propio de todo sistema burgués-pluralista.
Un año más tarde nadie podía negar, incluso la gran burguesía internacional, el
carácter de extrema derecha y proimperialista de Yeltsin.
Como verdaderos provocadores anticomunistas, los trotskistas se atrevieron a titular: "¿Sigue
Boris Yeltsin las huellas de Josef Stalin?" (19). Este ejemplo nos muestra que
estos anticomunistas no retroceden ante ninguna bajeza. Ellos apoyaron hasta el final al
liberal Yeltsin en su lucha anticomunista y lo compararon con su respetado jefe
revolucionario, el gran Trotski; y después de algunos meses, cuando la restauración
capitalista fue un hecho, luego que Yeltsin honró la memoria de los viejos Zares, los
trotskistas declararon que Yeltsin, se parece a su peor enemigo: Stalin.
En abril de 1989, Mandel publicó un libro en el cual reflejaba todo lo que pensaba
sobre Gorbachov, Yeltsin, y sobre todo de la Glasnost.
No olvidemos que difícilmente la burguesía escondía su entusiasmo por los cambios que
Gorbachov introducía. La señora Thatcher se declaró partidaria de la Glasnost y de la
perestroika; la burguesía anunciaba el fin del comunismo y el comienzo de una era de paz,
de democracia y libertad. Con su solapado "lenguaje de izquierda" Mandel apoyó
como siempre la corriente de moda en la burguesía. En su libro escribe: "La
pesadilla del Estalinismo y del Brezhnevismo está definitivamente superada. El pueblo
soviético, y el proletariado internacional, y toda la humanidad puede dar un suspiro de
alivio." (20) Sin embargo, en este tiempo nosotros hemos enfatizado que la
contrarrevolución en Europa del Este y en la Unión Soviética fue un triunfo
estratégico del imperialismo; esto significaba una catástrofe para el pueblo de los
países ex-socialistas; acentuaría la represión en el tercer mundo, donde el pueblo
sería la primera víctima de los cambios. En aquel tiempo decían los trotskistas: "La
locura de la dirección del PTB se acentúa." (21) En el mismo periódico
trotskista, explicaban que "el gran suspiro de alivio para la humanidad",
prometiendo un futuro sin intervenciones militares imperialistas para los pueblos del
tercer mundo! "Los movimientos de masas en Europa del Este significan también una
amenaza.... para el imperialismo. Una intervención internacional del imperialismo en el
tercer mundo se hace mucho más difícil." (22) Y cuando un año después la
coalición imperialista dirigió su agresión bárbara contra Irak, los trotskistas
declararon que ellos luchaban contra Saddam Hussein y contra los aliados. Mientras tanto
"el suspiro de alivio" en Europa del Este y la Unión Soviética, se convirtió
en un grito de horror ante el desempleo, miseria, pobreza, nacionalismo reaccionario y
guerra civil.
Soñando con el "suspiro de alivio", del pueblo soviético, Mandel intenta dar
un broche de oro a su libro. Resumimos la última página: "La evolución actual
confirma que las predicciones de Trotski, de hace medio siglo, parecen más realistas y
probables: "si el proletariado se activa, queda el aparato estalinista flotando en el
aire. Si aun así ofrece resistencia se tomaran medidas, no tipo guerra civil, pero más
bien medidas policiales. Aquí no se trata en ningún momento de un levantamiento contra
la dictadura del proletariado, pero si de retirar la maleza." Continúa: "La
revolución que la burocracia prepara contra ella, no será una revolución social, como
la de octubre de 1917, pues no se trata de cambiar la base económica de la sociedad, ni
de reemplazar una forma de propiedad por otra. Así será." (23)
Es meritorio que Mandel se asocie al viejo Trotski en su análisis de la Glasnost (quien
apenas un año después servirá para desenmascararlo como irremediable anticomunista).
Después de 300 páginas de análisis, Mandel concluye que la predicción de Trotski
podría realizarse gracias a la Glasnost. Hace medio siglo ya que Trotski se esforzaba
para provocar un levantamiento antibolchevique. Como la dictadura del proletariado era
consistente, y el Partido bolchevique movilizaba con dinamismo a las masas de campesinos y
obreros, Trotski se refugió en la seductora demagogia "izquierdista": si se
derroca al Partido "estalinista", la dictadura del proletariado seguirá
vigente, y sólo se acabaría con "la falacia burocrática". El levantamiento
desparasitaría un cuerpo sano. No habrán más clases reaccionarias o de venganza en el
cuerpo de la sociedad soviética y no habrán nuevas fuerzas burguesas. El cuerpo
socialista se levantará contra el "parásito estalinista". Trotski tenía que
asegurar a los obreros que su levantamiento no cambiaría las bases económicas del
socialismo; que en ningún momento se pensaría en introducir de nuevo la propiedad
privada. Por supuesto! Cincuenta años después daría Mandel las mismas seguridades
utilizando estas sentencias como conclusión en su libro: la Glasnost y el proceso de
"democratización" en la sociedad soviética, llevados hasta el final,
conservarán y reforzarán la dictadura del proletariado, y no cambiarán nada en lo que
respecta las bases económicas de la sociedad.
Dos años después pudimos asistir al derrocamiento criminal y contrarrevolucionario, que
fue justificado por estas cálidas palabras.
Desde hace sesenta años, los trotskistas insisten en que quieren erradicar la burocracia
en los países socialistas por medio de una "revolución política". El odio de
Trotski al sistema socialista se hace notorio en su caracterización de la dirección
bolchevique de la Unión Soviética: la "casta de nuevos ricos rapaces", la
"oligarquía total", la "nueva aristocrácia", la "banda criminal
de Stalin" (24), la "casta de los nuevos opresores y parásitos", la
"burocracia total", el "grupillo autocrático". (25) Este es el
mismo discurso que podemos encontrar en la literatura fascista a finales de los años
treinta.
Según Trotski la mobilización de todas las fuerzas de oposición contra la
"burocracia", conducirá a una revolución política que liberará a la sociedad
socialista auténtica de los parásitos burócratas. Esta teoría constituye, según el
grupo de Mandel, el núcleo de la doctrina trotskista: "La teorización del
degeneramiento burocrático de la URSS y de la revolución política, es la adquisición
programática más importante del movimiento trotskista. La revolución política y las
tareas que comprenden su preparación dan la razón de existencia a la
IV-Internacional." (26)
El significado real de la teoría de la "revolución política", se hizo
claro en el transcurso de las luchas en los años treinta. Toda la burguesía de Occidente
mostró su apreciación positiva por Trotski, por su "análisis profundo de la
revolución traicionada". En realidad Trotski hablaba como un poseído anticomunista
y su palabrería contra el Partido bolchevique y contra Stalin fueron y son aplaudidos aun
por los ideologos del imperialismo.
Nos limitamos a dar aquí un ejemplo. En 1982 Henri Bernard, profesor emérito de la
Academia Real Militar de Bélgica, editó un libro para prevenir a la opinión publica del
peligro soviético. El dice: 1934 se parece a 1982, los nazis de ayer se parecen a los
comunistas de hoy, el antifascista Einstein encontró su seguidor en el anticomunista
Soljenitsin. (27)
Para mostrarnos la amenaza que rodea al Occidente en 1982, Bernard juzgaba útil hacer un
recorrido histórico por la Unión Soviética a partir de 1917.
He aquí algunas frases recopiladas durante ese largo trayecto: "Lenin, como
Trotski, era un ser humano. Su vida sentimental no era abatida por ninguna finesa. Trotski
debía normalmente suceder a Lenin. A pesar de las divergencias de opinión, Lenin siguió
conservando gran afecto por Trotski, y pensaba en él como su sucesor. Encontraba que
Stalin era muy brutal. En el plano interno, Trotski rechazaba la burocracia atemorizante
que paralizaba la máquina comunista. En fin, Trotski sostenía que un régimen sólo se
podría desarrollar con una gran libertad de opinión, y un espíritu constructivo
crítico. Artista, hombre de letras, inconforme y frecuentemente profeta, no se pudo
reconciliar con los dogmas primarios del Partido." (28)
De esta forma habla uno de los principales jefes del servicio de investigación militar,
sobre los méritos de Trotski.
En 1938, la agresión de Hitler es una amenaza constante para la Unión Soviética,
momento en el cual el Partido Comunista lleva a cabo una lucha definitiva contra los
derrotistas y colaboradores, y es precisamente ahí, cuando el Partido moviliza todas las
fuerzas para la lucha gigantesca que se aproxima, que Trotski lleva a cabo su provocadora
agitación, que sirvió sobre todo de argumento a los nazis. En 1938 se preparaban todos
los comunistas y patriotas soviéticos, en cuerpo y alma, a las tareas políticas y
militares en perspectivas de la agresión nazi. Los demenciales llamados de Trotski a un
levantamiento armado, tan sólo encontraron resonancia en los peores enemigos del
socialismo. He aquí algunos puntos de vista que Trotski defendía entre 1938 y 1940.
"Solo se puede asegurar la defensa del país por medio de la destrucción del
grupillo autocrático de saboteadores y derrotistas" - 3 de Julio de 1938. (29)
En ese momento, ante la amenaza nazi, las tensiones en la Unión Soviética se hacían
mayores. Algunos grupos de oportunistas, para quienes los sacrificios eran demasiados, y
algunos grupos contrarrevolucionarios, habían planeado un golpe de estado. La
depuración, estrictamente necesaria en vista de las perspectivas de guerra, debía ser
dirigida precisamente contra estos grupos. Trotski les dio un argumento nuevo para apoyar
la agitación contra el Partido: La derrota de la URSS por los nazis es un hecho si Stalin
y los Estalinistas permanecen al poder, por esto hay que destituir la dirección actual
del partido por medio de un levantamiento. Esto coincidía exactamente con los objetivos
de los nazis, quienes querían desencadenar una guerra civil para realizar más
fácilmente sus planes de invasión.
"Sólo el derrocamiento del grupo separatista del Kremlín podrá restaurar la
fuerza militar de la URSS. Todos los que de forma directa o indirecta apoyen el
Estalinismo, todos los que exageren la fuerza de su ejército, son los grandes enemigos de
la revolución socialista y de los pueblos oprimidos." - 10 de octubre de 1938.
(30)
Habría que tener en cuenta que los nazis alemanes creyeron en esa propaganda y la
apoyaron con firmeza para darle fin al bolchevismo. Pero después de 6 meses de guerra
tuvieron que reconocer que ellos habían subestimado las posibilidades militares y la
combatividad de los Soviéticos.
"Solo un levantamiento del proletariado Soviético contra la tiranía vergonzosa
de los nuevos parásitos puede salvar lo que queda en las bases de la sociedad de las
conquistas de octubre" - 14 de noviembre de 1938. (31)
"Las conquistas de la revolución de octubre sólo le pueden servir al pueblo si
son capaces de actuar contra la burocracia estalinista, como cuando actuaron contra la
burocracia zarista y la burguesía.(...) Esto sólo se puede lograr de una manera: Por
medio del levantamiento de los obreros, los campesinos y los soldados del Ejército Rojo
contra la nueva casta de opresores y parásitos. Para preparar un levantamiento de esta
magnitud se necesita un nuevo partido, la IV-Internacional" - Mayo de 1940. (32)
Los lectores habrán notado la fecha en la cual se produjo esta prosa delirante: mayo de
1940. Hacía ya 7 meses que Inglaterra y Francia le habían declarado la guerra a la
Alemania de Hitler; dos meses antes Finlandia, aliado de Alemania, capitulaba ante la
Unión Soviética luego de tres meses de guerra. Stalin trataba por todos los medios de
ganar tiempo, sabíendo que la agresión nazi se podría llevar a cabo en cualquier
momento. En medio de estas circunstancias Trotski lanzaba provocaciones criminales y
escandalosas, hizo un llamado al pueblo y más tarde al ejército contra "la nueva
clase de parásitos". En aquel entonces era muy popular dicha terminología entre los
seguidores de Hitler. ¿Cómo pudiese no haber llegado los bolcheviques a la conclusión
que Trotski se había descarrilado de tal manera, que actuaba como un agente de Hitler?
En vista de sus declaraciones anticomunistas, durante el período 19381940, Trotski y los
pequeños grupos de sus acólitos se habían convertido en provocadores, conscientes y
inconscientes, al servicio de los nazis. Pero ellos no pudieron ejercer la más mínima
influencia en el desarrollo de los combates. Gracias a un esfuerzo gigantesco en la
organización y mobilización de la población, del Ejército Rojo y los grupos de
guerrilleros, gracias a los esfuerzos sobrehumanos en el campo de producción militar y la
construcción de nuevas fábricas, los bolcheviques fueron capaces de preparar al país
eficazmente para una confrontación ineluctable contra los criminales nazis.
Al final de la guerra antifascista los pequeños grupos de trotskistas en todo el mundo
estaban completamente descreditados y aislados.
Kruchov dio la oportunidad a los trotskistas anticomunistas de levantarse con la crítica
al gigantesco trabajo del camarada Stalin tomando las mismas palabras de la reacción
mundial. Por ello hoy la línea de Kruchov que fue profundizada y ampliada por Brezhnev y
Gorbachov dio paso a la restauración del capitalismo salvaje.
En vista de esto, decimos hoy, que aquellos que no son capaces de reconocer el carácter
provocador, anticomunista y profascista de las mencionadas tesis de Trotski, no son
verdaderos comunistas.
Observemos ahora qué fuerzas políticas y sociales han sido apoyadas por los
trotskistas desde la segunda guerra mundial en nombre de su "revolución
política".
Cuando en 1941 los nazis invadieron una parte de la Unión Soviética, ellos fundaron y
apoyaron en Ucrania un movimiento nacionalista y pro-nazi, que asesinaba a miles de
judíos, polacos y comunistas. En 1944 a su partida los nazis dejaron grupos fascistas
ucranianos adiestrados por oficiales alemanes nazis. El grupo de Mandel aplaudió esta
contrarrevolución nazi, como si esta fuese una parte de la "revolución política
antiburocrática"! Increíble? Juzgue usted mismo.
En 1988 escribía Mandel: "Durante la segunda guerra mundial la
IV-Internacional subestimó el potencial revolucionario del movimiento nacionalista
ucraniano. La Internacional tan sólo percibía la existencia del movimiento nacional
revolucionario de liberación cinco años después de la guerra, cuando los combatientes
ucranianos liberaban su última batalla." (33)
Aquí se dejaron ver los trotskistas claramente como provocadores al servicio directo de
los nazis. Los trotskistas utilizaron en esta oportunidad la mentira que, desde 1945, fue
divulgada por el servicio norteamericano de información, según el cual los nacionalistas
ucranianos hubiesen luchado contra Hitler y contra Stalin. Cuál será la verdad?
En una revista para ex-combatientes del frente Este, relataba un oficial alemán del
Waffen-SS sus experiencias en Ucrania. El reconoce que el pueblo ucraniano "estaba
muy defraudado con la política alemana durante la invasión." Antes de retirarse
el ejército alemán había formado la división Galicia de la Waffen-SS, que estaba
compuesta por ucranianos y dirigida por militares alemanes. Melnik, el comandante del
Ejército ucraniano insurreccional tomo "la responsable decisión de luchar en dos
frentes: contra los Soviéticos y contra los Alemanes." (contra los alemanes...
que ya se estaban retirando). El oficial nazi describe las luchas que él liberó en julio
de 1944 junto con "sus ucranianos" contra el Ejército Rojo. "El hecho
que soldados alemanes y ucranianos conjuntamente hayan combatido contra el enemigo común
le dio una nueva dimensión a la historia de las relaciones nazi-ucranianos."
(34)
Es realmente una realidad maravillosa esta "revolución política trotskista"
con el Waffen-SS a la cabeza!
La gran mayoría de la población alemana apoyó activamente el régimen de Hitler
durante toda la guerra. Cinco años después de la derrota la influencia de los nazis
estaba presente, tanto en Alemania de Oeste como del Este. En el Oeste siguen los viejos
nazis y los colaboradores de los nazis a la cabeza de las grandes empresas, magistratura y
el ejército. La guerra fría desatada por los Estados Unidos e Inglaterra, conservaba el
anticomunismo entre aquellos que en la RDA añoraban el sistema anterior. Cuando en 1953
en Berlín del Este revienta una revuelta dirigida por viejos nazis y apoyada por el grupo
del General Gehlen (ex-jefe del servicio secreto nazi y desertado hacia la C.I.A.), Mandel
aplaudió esta "lucha antiburocrática". "La casta burócrata no
retrocede ante las peores crueldades, esta lección histórica fue escrita con sangre en
los muros de Berlín en 1953." (35)
En Hungría había dominado sin tregua el régimen fascista de Horthy desde 1919 hasta
1944. En 1956 revienta la contrarrevolución Húngara, lanzada por los fascistas con el
apoyo de la C.I.A.; Mandel aplaudió: "La revolución Húngara de
octubre-noviembre de 1956 es la que ha llegado más lejos en el camino a la revolución
política antiburócratica." (36)
Queremos agregar aquí que aquellos que en 1989 en Budapest pidieron el comercio libre y
la alianza a la OTAN declaraban con ello la realización del programa de levantamiento
anticomunista de 1956. Con ello honraron la memoria de su "Héroe Nacional",
Imre Nagy, quien el 31 de octubre de 1956 se retiraba del pacto de Varsovia y declaró con
ello la "neutralidad" de Hungría... esta fue precisamente la frase más
repetida que se formuló en Radio Europa Libre. (37) La prensa trotskista aprobó las
grandes manifestaciones anticomunistas del verano de 1989 en Hungría. Así escribe Mandel
"Esta semana protestaron un millón de personas en Budapest, rindiéndole homenaje
a la memoria del camarada Imre Nagy, dirigente comunista del gobierno de esta revolución,
fusilado por los estalinistas." (38) (Entre paréntesis, la prensa fascista
también hizo honores a Nagy, este partidario nacionalista ejecutado por los
estalinistas...). El mismo periódico trotskista declararía más lejos: "Imre
Nagy tuvo que pagar con su vida por su acción valerosa al lado de los consejos de obreros
en el gran Budapest. Estos consejos exigieron la democracia dentro del socialismo."
(39)
En el libro "La URSS y la Contrarrevolución de Terciopelo" hemos
dedicado un capitulo al análisis de la contrarrevolución de 1956 en Hungría.
Solidarnosc fue presentada por los trotskistas como una organización comprometida en
la lucha contra la burocracia estalinista y por el socialismo proletario! La
IV-Internacional escribe en 1980: "Solidarnosc trabaja, por lo menos a nivel local
y regional, objetivamente visto, cada vez más como un órgano de doble poder; la
revolución política antiburocrática apenas ha comenzado ya en Polonia. La experiencia
polaca muestra el contenido de la revolución proletaria de las exigencias democráticas y
nacionales en los estados obreros burocratisados." (40)
Los trotskistas se quejan que aún en 1981, Solidarnosc no quiere tomarse el Poder, aunque
ellos representan el Poder alternativo, el de los trabajadores. "La gente esta
desarmada por la incapacidad de Solidarnosc de tomarse el Poder: sería trágico en este
momento si el odio del totalitarismo llegase a desarmar a los obreros que están
confrontandose con una dictadura totalitaria. Lo que existe ahora contra el Estado es la
fuerza de los obreros polacos." (41) Y cuando Solidarnosc se extiende en 1989 con
la ayuda de Reagan, Bush y la señora Thatcher y de todos los servicios de inteligencia
del Oeste y está listo para tomarse el poder, Mandel aun no ha cambiado de opinión en lo
que corresponde a la naturaleza auténtica de Solidarnosc y declara: "El gobierno
de Solidarnosc es un triunfo para la clase obrera." (42)
En 1990 en Checoslovaquia toma el poder Vaclav Havel, generalmente conocido como
colaborador de Radio Europa Libre y de la C.I.A., nombrando al conocido trotskista Peter
Uhl como director de la agencia de prensa checoslovaca, vocero oficial del nuevo estado
burgués pro-norteamericano! Uhl escribe: "Se puede discutir hasta que punto ha
sido justificada la teoría de Trotski sobre la revolución política. Yo pienso que es en
Checoslovaquia donde la realidad más se acerca a esta teoría." (43) El 12 de
noviembre reflexiona Mandel lo mismo, y lleva esta idea hasta lo absurdo: el compara la
contrarrevolución checoslovaca... con la gran Revolución de Octubre! En su resumen
escriben los trotskistas: "Nuestro Camarada Ernesto Mandel ha confirmado más
claro que nunca de que no hay ninguna duda: lo que vivimos ahora en Checoslovaquia y la
RDA es la verdadera revolución con una magnitud y una profundidad sin precedentes desde
la revolución rusa de 1917." (44)
Peter Uhl dio una descripción extraordinaria de la "revolución política" en
Checoslovaquia, como una revolución anticomunista realizada por el frente de todas las
fuerzas reaccionarias: "Habrá algunos que veían en Carta 77 un paso hacia la
revolución política, también yo; otros veían en ella un medio para predicar la palabra
de Cristo; era un verdadero laboratorio de tolerancia." "Mientras que se trata
de decir que se esta en contra del 'comunismo', contra el Estalinismo, contra la
burocracia, todo el mundo esta de acuerdo." (45) Linda descripción del frente de
los fascistas clericales, los nacionalistas reaccionarias, los social-demócratas, los
agentes de la Radio Europa Libre y de los trotskistas en servicio.
Agregamos lo que los trotskistas nos enseñaban en 1989: "Que la historia de
Checoslovaquia ha tomado una revancha fantástica. El honor de Dubcek se restablece."
(46) Aunque verdaderos comunistas pudiesen divergir de opinión sobre la pregunta si la
intervención soviética de 1968 fue justo o no, no habrán dudas en lo que respecta al
análisis unánime de "la primavera de Praga" como una contrarrevolución de
tipo socialdemocrata.
En "La URSS y la Contrarrevolución de Terciopelo", le dedicamos un
capitulo completo a Checoslovaquia entre 1968 y 1989 donde se aclara la relación entre
las ideas socialdemocratas de Dubcek en 1968 y las de la revolución de terciopelo de
Havel y de Uhl. También se comentan los puntos de vista de Castro, que apoyó la
intervención, y de China, que la condenó.
Desde septiembre de 1989, la burguesía revanchista de la República Federal Alemana
apoyó con grandes medios económicos, con su radio y televisión la agitación
anticomunista en la RDA. El grupo de Mandel asegura que "una verdadera revolución
política empieza". (47)
Dos semanas después, ¡Mandel da la bienvenida a la revolución proletaria en la RDA! "El
exito del movimiento de masas que ha sacudido a la RDA tienen la magnitud de una verdadera
revolución. Este movimiento sobrepasa todo lo que se ha visto en Europa desde 1968,
quizás desde la revolución española. El carácter proletario con el cual se ha iniciado
la revolución en la RDA se demuestra por la inmensa perturbación en las fábricas."
(48) Un mes después, en diciembre de 1989 la excitación de Mandel llegaba a su punto
máximo: "Estoy realmente excitado con todo lo que sucede en Berlín. Todo lo que
Rosa Luxemburg, Trotski y Lenin algún día esperaron, se realiza ahora. La primera
revolución, desde la revolución de los países bajos en el siglo XVI, que no es
amenazada por una intervención militar internacional. Nos encontramos ante la primera
generación alemana, desde hace doscientos años, completamente antimilitarista y
antinacionalista. Lo que estimula mi entusiasmo es la magnitud y la fuerza de este
movimiento popular. De los quinientos mil habitantes de Leipzig, salieron a la calle
durante ocho lunes consecutivos entre 200 y 300 mil personas. En Alemania del Este la
corriente antisocialista es escasa. Nadie puede decir donde sucederá la próxima
revolución en Rusia, Francia, Sudafrica o España, pero lo que es seguro es que las
revoluciones en Alemania del Este y Checoslovaquia tendrán sus frutos". (49)
Para ilustrar el carácter socialista de estos movimientos, cita la IV-Internacional una
declaración de... un grupo socialdemocrata. Sin embargo es justamente la socialdemocracia
uno de los fuertes del imperialismo alemán como potencia expansionista. La estrategia y
la táctica que Willy Brandt utilizó para infiltrar e influenciar el partido comunista de
la RDA, para dividirlo y así destruirlo, tuvo un papel muy importante en la degeneración
oportunista de la S.E.D.
Los trotskistas citaban el siguiente texto: "La democratización necesaria en la
RDA supone una oposición al poder, y a la pretensión de ser vocero de la verdad del
partido dominante. Para nosotros, la formación de un partido socialdemocrata es muy
importante. Nuestras orientaciones programáticas: formación de un Estado de derecho,
democracia parlamentaria y pluripartidismo; economía social de mercado con una
prohibición a la formación de monopolios; y la libertad de instaurar sindicatos
independientes." (50)
De esta manera los trotskistas presentan un programa que alaba abiertamente el régimen
burgués, como ilustración del carácter "proletario" de la "revolución
política", que se está llevando a cabo...
Mandel estableció tres criterios para distinguir a los seguidores del
"estalinismo", y de los fuerzas que estaban a favor del camino hacia el
"socialismo democrático y autogestionario": la posición con respecto a la
Glasnost de Gorbachov, al rol del partido comunista, y a la represión en la plaza Tien An
Men (51).
"Definimos a la Glasnost como un proceso de cambios políticos que amplían el
ejercicio de las libertades democráticas", escribió Mandel. (52)
En el libro "La URSS y la Contrarrevolución de Terciopelo", hemos
ofrecido un capítulo completo a demostrar que los cinco años de la Glasnost, prepararon
sistemáticamente los espíritus para toda la restauración del capitalismo integral; que
la Glasnost ha resucitado los ideales de la gran burguesía rusa de 1917; que la Glasnost
le dio la voz a todos los anticomunistas, a gentes de la CIA como William Colby, su
director anterior, o al pastor Moon, a los seguidores del zarismo y a la iglesia ortodoxa
zarista, a antiguos colaboradores nazis y a los hombres de Vlassov y de Bandera.
Mandel hablaba de "libertades democráticas" en general sin carácter de clase,
en el momento que Gorbachov daba libertad a todos los contrarrevolucionarios que querian
enterrar las últimas estructuras y influencias socialistas. El principio base del
leninismo es que el socialismo es una dictadura de clase, que une a los trabajadores,
contra las fuerzas de la burguesía, contra los explotadores. Lenin dice: "Reconocemos
que toda libertad, si ella no está subordinada a liberar el trabajo de la opresión
capitalista, es un engaño." (53)
La Glasnost cedió la palabra a todas las corrientes anticomunistas, e hizo posible que
todas las fuerzas capitalistas y pro-imperialistas se organizasen y lucharan abiertamente
por la restauración. Mandel aclamó en 1989 la instauración de partidos anticomunistas y
contrarrevolucionarias en la URSS. "El comienzo de elecciones auténticas, como
hoy se manifiesta en la URSS, es un gran paso adelante. Pero se necesitan elecciones
realmente libres, con libertad para constituir tendencias, fracciones y partidos diversos,
sin restricciones ideologicas." (54)
Entre 19891990, Mandel logra encontrar su mayor sueño, que es la legalización "de
partidos diversos sin restricciones ideologicas", como también la posibilidad de que
la burguesía soviética se manifieste por medio de partidos socialdemocratas, liberales,
demócrata-cristianos, nacionalistas-zaristas, etc. Este pluralismo burgués marco el fin
del socialismo y trajo la restauración completa del capitalismo. Hoy, la práctica de la
lucha de clases ha demostrado el carácter y la naturaleza de esta exigencia fundamental
de los trotskistas. Con esto, una vez más se comprueba la verdad que tantas veces fue
repetida por el Partido bolchevique y el camarada Stalin: el trotskismo es la
social-democracia de derecha, empacada en palabrero de "izquierda". En el
capitulo: "Partido único o pluripartidismo", dice Mandel: "Si se
supone que tan sólo se pueden legalizar aquellos partidos y organizaciones que no tengan
programas burgueses (y pequeño-burgueses?) ¿dónde se va a trazar la línea de
demarcación? ¿Se prohibirán partidos que tienen miembros mayoritariamente
obreros, pero que defienden una ideología burguesa? ¿Dónde se pondrá la línea
demarcatoria entre un 'programa burgués' y la 'ideología reformista'? Entonces, ¿hay
que prohibir los partidos reformistas? Hay que suprimir la social-democracia? (...)
Ninguna democracia obrera auténtica es posible sin la libertad de instaurar un sistema
multipartidario" (55)
Sí, Lenin prohibió los partidos social-demócratas, es decir los menchevistas y los
social-revolucionarios, porque ellos lucharon durante la guerra civil al lado del zarismo,
de la burguesía y de los ejércitos intervencionistas; y porque ellos fueron derrotados
junto con las fuerzas feudales y de la burguesía. Y Lenin recalcó tantas veces que un
representante inteligente de la gran burguesía, Milioukov, comprendía perfectamente que
durante el primer período tan sólo un partido social-demócrata de "izquierda"
tendría posibilidades de movilizar las masas en la lucha antibolchevique.
El trotskismo nunca perderá de vista su enemigo, el marxismo-leninismo y el movimiento
comunista internacional. Por eso Mandel concentra todos sus esfuerzos contra aquellos que
denuncian los procesos contrarrevolucionarios.
Durante 1989, dos tendencias políticas intentaron enfrentar la contrarrevolución en
marcha. Como primero, fuerzas en Europa del Este que durante muchos años mostraron
inclinaciones oportunistas del tipo de Kruchov, y que con respecto a la Unión Soviética
mostraban un ciego seguimiento, pero que empezaron a darse cuenta de las verdaderas
intensiones de Gorbachov; y como segundo, el Partido Comunista chino, que reprimió la
revuelta antisocialista en Pekin.
Para acelerar el proceso de restauración en la Unión Soviética, Gorbachov dio luz
verde a las fuerzas anticomunistas en Europa del Este, intentando impedir que los
auténticos comunistas construyeran un frente anti-restauración. Al mismo tiempo, la
restauración en Europa del Este tenía que alentar y ayudar a los
"reformadores" de la URSS.
Cuando la restauración prácticamente se había culminado en Polonia y Hungría, decía
Mandel: "Europa del Este es sacudida en este momento por una crisis sin
precedentes desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. En contra de lo que un análisis
superficial pudiese hacer parecer, la burguesía europea no ve con buenos ojos esta
desestabilización. Ella no guarda ninguna esperanza de recuperar a los países del Este
para el capitalismo." (56) Un año después, esa afirmación dejo a Mandel como
el payaso de la contrarrevolución. Pero sirvió para justificar la ayuda a las fuerzas
antisocialistas en su asalto contra la "burocracia". Mandel minó toda
vigilancia contra la nueva burguesía y el imperialismo.
Al mismo tiempo, Mandel instauró una vigilancia inigualable contra las débiles fuerzas
comunistas, que resistían a la ofensiva burguesía! "Se está tratando de
organizar una especie de 'frente internacional' anti-Gorbachov, que incluye a aquellos que
son llamados 'conservadores' en Rumania, Checoslovaquia, Alemania del Este, minorías
neo-estalinistas en Polonia y Hungría." (57)
En abril de 1989, Mandel da bienvenida al evidente progreso de la restauración burguesa en Polonia y Hungría, la que llama "experiencia pluralista". Havel es su héroe y los opositores a la restauración son enemigos irreductibles. "Al momento que en Polonia y Hungría se dan los primeros pasos en una experiencia limitada de pluralismo, la dirección de Praga reafirma el principio de 'rol dirigente del partido' (...) La prensa en Alemania del Este continua apoyando la represión en Checoslovaquia, y estimula la formación del eje Praga-Berlin-Bucarest contra la Perestroika. A Havel, el Neues Deutschland, lo señala de provocador." "Envíen mensajes de solidaridad a Vaclav Havel en la cárcel." (58) Para los trotskistas cada represión a las fuerzas antisocialistas, cada encarcelamiento de agentes suversivos que trabajan para la CIA, como Havel, es un crimen monstruoso.
En mayo de 1989, los estudiantes anticomunistas de Pekin habían aclamado a Gorbachov
gritando: "Que viva la Glasnost y la perestroika!" y "Que viva
Solidarnosc!". Cuando el 4 de junio de 1989 las revueltas contrarrevolucionarias
fueron reprimidas, se puso Mandel al lado de la extrema derecha internacional, para ese
momento dirigida por el Kuomintang, el Partido fascista al Poder en Taiwan. En una primera
reacción por los acontecimientos de Pekin, Mandel escribió: "La casta
burocrática...no retrocede ante los crímenes más repugnantes. Esta lección de la
historia ya fue escrita con sangre en los muros de Berlín en 1953, en Praga en 1968, en
Gdansk en 1970 y en Varsovia en 1981. La magnitud de las crueldades en Pekin tan sólo se
puede comparar con la manera como se aplastó la revolución húngara en 1956. (...) Los
verdugos de Pekin aun no han ganado la batalla y el pueblo chino hoy se levanta. La
insurrección se expande por el país. El ejército se desmorona y una verdadera guerra
civil amenaza." (59) Como los fascistas de Taiwan, los trotskistas esperaban que
se desatara en China una "verdadera guerra civil" contra "la clase
burocrática". Después Mandel ha hecho un análisis "teórico" en el cual
asegura lo siguiente: "La comuna (!) de Pekin en abril-mayo de 1989, fue el
comienzo de una revolución política real que trataba de reemplazar el poder corupto e
ineficaz de una casta de burócratas, por el poder autentico de las masas populares (...)
Las masas que se levantaron en Pekin no tenían ningún interés en restaurar el
capitalismo. Tampoco era su objetivo." (60)
Aunque no eran los únicos, felizmente, que debían salvar el honor, rápidamente
declararon: "Tan sólo el ala izquierda del partido comunista de la URSS ha
salvado el honor del comunismo." "Hoy estamos orgullosos de ir mano a mano con
otros comunistas en nuestra protesta contra la represión sangrienta en China. La primera
reacción fue la de Boris Yeltsin. 'Lo que sucede en China es un crimen' declaro el
recién elegido miembro de Soviet Supremo." (61) Por supuesto, Mandel estaba
orgulloso de la compañía de Yeltsin.
En el ensayo "Tien An Men 1989: de la deriva revisionista al levantamiento
contrarrevolucionario", hemos demostrado el verdadero carácter del movimiento de
Pekin.
Fang Li-Zhi, indiscutiblemente el padre espiritual de la "protesta" estudiantil
de Pekin, declaró el 17 de enero de 1989: "El socialismo, tipo Lenin-Stalin-Mao
esta completamente descreditado. ¿Es compatible la forma típica china de régimen
dictatorial, con el mercado libre? La dictadura socialista esta entrelazada con el sistema
de propiedad colectiva y su ideología es contraria al derecho de propiedad exigido por el
mercado libre". Tres de los principales lideres de Pekin, Yan Jiaqi, Wuer Kiaxi y
Wang Runnan, se refugiaron en Francia y allí instauraron la Federación para la
Democracia. Ellos fijaron los objetivos en su programa: "Desarrollar una economía
de iniciativa privada y poner fin a la dictadura del partido único". En nombre
del sistema multipartidario, ellos se anexaron al partido fascista del Kuomintang. Wuer
Kiaxi alabado en la prensa trotskista, se reunió el 29 de enero 1990 con el jefe del
servicio de espionaje taiwanes en la República Popular de China. A él, John Chang, le
declaró: "La comunicación entre los chinos anticomunistas es el primer paso
hacia la unidad." Yan Jiagi y Wang Runnan también visitaron Taiwan. Yan declaró
que "el hecho que Taiwan tenga un gobierno democrático nos da la bienvenida. Esto
me parece la base más importante para la unificación de Taiwan y la China
continental." Yueh Wu, el líder del llamado "Sindicato Obrero
Independiente", tan querido por los trotskistas, llego a Taiwan el 16 de junio de
1990... invitado por la Liga Mundial Anticomunista. (62)
Así, en su intento para diferenciar a los estalinistas, que defienden los principios
marxistas-leninistas, de los seguidores del "socialismo multipartidario", Mandel
lanzo un tercer criterio: "Otro indicador es la posición con respecto a la
represión sangrienta de la Comuna de Pekin. Casi todos los partidos que son seguidores de
la Glasnost, los encontramos de nuevo entre aquellos que condenaron las crueldades en la
plaza Tien An Men." (63)
En octubre de 1989, Mandel clasifica como fuerzas "estalinistas" a los
partidos comunistas de China, Alemania del Este, Vietnam, Rumania, Checoslovaquia,
Bulgaria, Japón, la India (el PCI-marxista), Corea del Norte, Albania, Portugal y a los
grupos que él cataloga de pro-albaneses y maoistas. Y también al Partido comunista
cubano.
Cuando Mandel declara que "el partido comunista cubano ocupa una posición
especial", hace referencia a su táctica particular, con respecto a Cuba, para
ayudar a la destrucción del Partido comunista. Esto se aclara en base a la siguiente
tesis que propone: "Los ataques de Fidel Castro y de la dirección cubana contra
la Glasnost, esto quiere decir, contra el proceso de democratización parcial que se
adelanta en la URSS, son contraríos a los intereses del proletariado soviético, del
proletariado mundial y a los de la revolución cubana. Ellos arriesgan de provocar una
verdadera crisis de legitimidad de la dirección cubana, ante una parte de las masas,
sobre todo en los jóvenes". "Las limitaciones de libertad de pensamiento se
hacen cada vez más abundantes en Cuba." El partido comunista "sustituye"
a las masas. "Este doloroso retroceso ideologico, a largo plazo es un
suicidio." Castro no puede combatir eficientemente "la degeneración
burocrática del Estado cubano" porque él "rechaza la Glasnost, la
democratización pluralista, el control institucional por las masas". "No
le queda nada más que la lucha burocrática contra la burocracia. El va en camino a una
derrota como lo hemos visto en la URSS y la República Popular China" (64) Esto
muestra que el odio de los trotskistas por "el régimen burocrático
unipartidario", se extiende hasta el "Partido único cubano". Si su
táctica de acercamiento difiere, es porque están convencidos que pueden destruir más
eficientemente al movimiento comunista en América Latina, por medio de la infiltración
al partido comunista cubano y a los partidos allegados a Cuba. Esto ha sido claramente
demostrado en el trabajo destructivo que estos anticomunistas ejecutaron durante diez
años al interior del Frente Sandinista. Ahora ellos esperan poder acercarse al ala
"progresista, anti-burocrática y reformista" del Partido comunista cubano.
Ellos esperan que los continuos encuentros de los Cubanos con los soviéticos, será
suficiente para haber formado partidarios de la Glasnost y del pluripartidismo.
Entre tiempos, hemos tenido la oportunidad de verificar, en la ex-URSS y en la Europa del
Este, las consecuencias que han dejado los consejos de Mandel: triunfo de la
contrarrevolución; una restauración total del capitalismo; resurgimiento del fascismo y
del nacionalismo reaccionario; un capitalismo de los más salvajes, donde los super-ricos
han llevado a millones de personas a la miseria, a la guerra civil. No existe ninguna duda
de que el Partido Comunista cubano, tomara las medidas necesarias para impedir la
infiltración de estos contrarrevolucionarios y anticomunistas profesionales.
Al texto sobre el trotskismo del PTB, le añadimos un trabajo que recoge una conferencia
que dio el cro. Sergio Ortíz del Partido de Liberación de Argentina en noviembre de 1987
ante cuadros y militantes del PL.
Este texto es un complemento útil a la información recogida en el folleto del PTB y por
eso hemos pedido la autorización al autor de distribuir ambos documentos juntos.
En una reciente nota sobre este documento, el autor recoge ciertos aspectos sobre la
posición trotskista respecto a Cuba, que reproducimos aquí:
« Los trotskistas maltratan a Cuba socialista como si ésta fuera el 'malo de la
película'. Todos ellos pegan duro contra el gobierno de Fidel Castro, con algunos
matices. El más recalcitrante en Argentina es el MAS, que en su acto del último Primero
de Mayo (Plaza Once en Buenos Aires) incluyó esta consigna de convocatoria: "Fuera
Castro y los capitalistas de Cuba". El P.O. por su parte, reclama 'libertades
democráticas y de organización para las masas explotadas cubanas'.
Nosotros defendemos fervientemente a Cuba como bandera socialista al viento
latinoamericano, que sigue ondeando a pesar del doble bloqueo y las cruzadas proyanquis
como las del presidente Carlos Menem. Sólo en ese marco manifestamos nuestra crítica
fraterna ante ciertos hechos (por ejemplo el endoso cubano a la candidatura de Argentina
para integrar el Consejo de Seguridad de la ONU).
Los trotskistas tratan a la bloqueada Cuba con puño de hierro y, en cambio, colman
elogios a las contrarrevoluciones que restauraron el capitalismo en la ex URSS y Europa
del Este, y que fortalecieron la capacidad de maniobra del Grupo de los 7. Sin el
fortalecimiento táctico del imperialismo no se explicaría su belicosidad en Panamá, la
Guerra del Golfo, Somalia, la ley Torricelli contra Cuba, etc. La posición trotskista
significó, más allá de la voluntad de abnegados militantes que hay en la base, hacerle
el juego al imperialismo. A lo peor del imperialismo. Así son los trotskistas:
intolerantes con la única revolución socialista de América Latina y melosos admiradores
de la contrarrevolución del '89 y '90, de la Thatcher, Bush y Menem (verdadera
restauración capitalista prevista en su tiempo no por los trotskistas sino por un enemigo
de éstos, el gran revolucionario marxista Mao Tsé-Tung).
Que haya empezado la resistencia obrera en Rusia, Polonia, Alemania, etc.. contra los
gobiernos restauradores, no disculpa a los trotskistas, quienes favorecieron la
restauración y sembraron una gran confusión política al calificarla de 'revolución
obrera'. De semejantes traiciones no se puede salir meramente con un poco de autocrítica;
mucho más difícil en el caso de los trotskistas, tan reacios a la menor autocrítica. En
el tema de la revolución y contrarrevolución rusa les resultará imposible acertar a
menos que se aparten de la línea de su inspirador, León Trotsky, quien se enfrentó a
Lenin en 1902 y de allí en adelante. (Nota del autor, Argentina, 29.06.93).»
(1) Trotsky, L'appareil policier du stalinisme, Ed. Union générale d'éditions,
1976, Collection 10-18, p.26
(2) Mandel, Inprecor, n° 295, 16-29 octobre 1989, p.20.
(3) Mandel, Où va l'URSS de Gorbatchev?, Ed. La Brèche, Montreuil, 1989, p.20 et
23.
(4) Rood, n° 14, 15 août1989
(5) Rood, 24 octobre 1989, p.6-7
(6) Rood, n° 24, 26 décembre 1989, p.1.
(7) Mandel, Inprecor, n° 295, 16-29 octobre 1989, p.20.
(8) Inprecor, 11-24 septembre 1992, p. 19.
(9) Temps Nouveau, n° 38-1990, p.41-42.
(10) Catherine Samary dans Argumenti e fakti, 2 décembre 1989, Inprecor, n°
302, 9-23 février 1990, p.27.
(11) Mandel, Où va l'URSS de Gorbatchev?, Ed. La Brèche, Montreuil, 1989 p. 303.
(12) Ibidem, p.305-306
(13) Inprecor, n° 285, 3 avril 1989, p.4.
(14) Sakharov, Mon pays et le monde, Ed. Seuil, 1975, p.75.
(15) Gazet van Antwerpen, 18 septembre 1989, p.6.
(16) Inprecor, n° 304, 9-22 mars 1990, p.36.
(17) Mandel, Financieel Ekonomische Tijd, 23 mars 1990: Ernest Mandel, Gorbatchev
is te vergelijken met Roosevelt en De Gaulle.
(18) Inprecor, hors série, 29 août 1991, p. 1-3.
(19) Harry Mol, Rood, n° 2, 22 janvier 1992, p.20.
(20) Mandel, Où va l'URSS de Gorbatchev?, Ed. La Brèche, Montreuil, 1989 p.23.
(21) Rood, 9 janvier 1990, p. 10.
(22) Ibidem, p. 12.
(23) Mandel, Où va l'URSS de Gorbatchev?, Ed. La Brèche, Montreuil, 1989 p.340.
(24) Trotsky, L'appareil policier du stalinisme, Union gén. d'Editions, Paris,
1976, Collection 10-18, p.193, 256, 257, 247.
(25) Trotsky, La Lutte antibureaucratique en URSS, Union gén. d'Editions, 1975,
p.300, 301, 169, 213.
(26) Turpin Pierre, Le trotskysme aujourd'hui, Ed. L'Harmattan, Paris, 1988,
p.61-62.
(27) Bernard Henri, 1982, p.9.
(28) Ibidem, p.48-49.
(29) Trotsky, L'appareil policier du stalinisme, Union gén. d'Editions, Paris,
1976, Collection 10-18, p.169
(30) Ibidem, p.188.
(31) Ibidem, p.206.
(32) Ibidem, p.302-303.
(33) Turpin Pierre Le trotskysme aujourd'hui, Ed. L'Harmattan, Paris, 1988, p.23.
(34) Berkenkruis, juni 1992, n° 6, p.4-5, reprennant un article de Der
Freiwillige, octobre 1956.
(35) Rood, 6 juni 1989, p.2.
(36) Inprecor, XIe Congrès mondial de la IVe Internationale, novembre 1979, p.250.
(37) Martens Ludo, L'URSS et la contre-révolution de velours, Ed. EPO, Bruxelles,
1990, p.107.
(38) Rood, 20 juin 1989, p. 6.
(39) Rood, n° 12, 20 juin 1989, p.12.
(40) Inprecor, n° 105, 6 juillet 1981, p.14.
(41) Sean Connoly, Inprecor, n° 108, 14 sept. 1981, p.24.
(42) Mandel, Inprecor, n° 283, 6 mars 1989, p.4.
(43) Petr Uhl, Inprecor, n° 304, 9-22 mars 1990, p.26.
(44) Rood, 26 décembre 1989, p.5.
(45) Inprecor, n° 296, 30 octobre - 12 novembre 1989, p.4.
(46) Rood, 26 décembre 1989, p. 8.
(47) Inprecor, n° 296, 30 octobre - 12 novembre 1989, p.4.
(48) Mandel, Inprecor, n° 297, 13-26 novembre 1989, p.3.
(49) Humo, 21 décembre 1989, p.18-20.
(50) Groupe d'Initiative pour un Parti Social-Démocrate en RDA, 12 septembre 1989, dans Inprecor,
n° 297, 13-26 novembre 1989, p.10.
(51) Inprecor, n° 295, 16-29 octobre 1989, p.15-16.
(52) Mandel, Inprecor, n° 295, 16-29 octobre 1989, p. 15.
(53) Lénine, Le Ier Congrès de l'enseignement extra-scolaire, 19 mai 1919, t.29,
p.356-362.
(54) Mandel, Inprecor, n° 283, 6 mars 1989, p.4.
(55) Inprecor, numéro spécial, IXe Congrès mondial, 1979, p.236-237.
(56) Mandel, Inprecor, n° 283, 6 mars 1989, p.4.
(57) Inprecor, n° 283, 6 mars 1989, p 3.
(58) Inprecor, n° 287, 1er Mai 1989, p.8-9.
(59) Rood, 6 juin 1989, p.2.
(60) Rood, 20 juin 1989, p. 6-7.
(61) Rood, 20 juin 1989, p.6 et 12.
(62) Tien An Men 1989: de la dérive révisionniste à l'émeute
contre-révolutionnaire, dans Etudes marxistes, n° 12, septembre. 1991,
Bruxelles, p. 62-63.
(63) Inprecor, n° 295, 16-29 octobre 1989, p.15-16.
(64) Inprecor, n° 295, 16-29 octobre 1989, p.18-19.
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